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martes, 3 de febrero de 2015

3 de Febrero, Natalicio del Mariscal Antonio José de Sucre

Antonio José de Sucre
Se cumplen 220 años del natalicio de uno de los más leales y brillantes hombres de la independencia de Venezuela y América.
Antonio José de Sucre nace en Cumaná (Edo. Sucre) el 3 de Febrero de 1795, hijo del teniente Vicente de Sucre y Urbaneja y de María Manuela de Alcalá y Sánchez, José de Sucre fue uno de los héroes de la independencia latinoamericana más laureados y admirados. Un importante político, estadista y militar venezolano, prócer de la independencia de Venezuela y otros países de Latinoamérica.   Se destacó como militar en las numerosas victorias que logró en los campos de batalla evidenciando su talento innato para dirigir tropas. Fue Presidente de Bolivia, General en Jefe del Ejército de la Gran Colombia y Comandante del Ejército del Sur y Gobernador de Perú.
 Fue un paradigma en el estricto cumplimiento de su deber; era  inflexible, duro y justo. Su padre, sus 2 abuelos y 4 bisabuelos y los más de sus tatarabuelos, fueron militares. Perdió su madre a los 7 años.
Adolescente fue enviado a Caracas al cuidado de su padrino el arcediano de la catedral, presbítero Antonio Patricio de Alcalá, realizó estudios en matemáticas y fortificación en la escuela de Ingenieros de Caracas en 1808 en la escuela de José Mires.
Antonio José de Sucre
En 1809, con su hermano Pedro y otros jóvenes, integró como cadete la compañía de Húsares Nobles de Fernando VII, en Cumaná, unidad organizada por Juan Manuel de Cajigal y Niño, gobernador de la provincia de Cumaná.
En 1810 empezó la guerra y Sucre salió en campaña, sirviendo a las órdenes del General Miranda con distinción en los años 1811 y 1812. Posteriormente emprendió junto a otros patriotas la reconquista de la Patria, logrando con un puñado de hombres la libertad de tres provincias. El General Sucre sirvió al Estado Mayor General del Ejército de Oriente desde el año 1814 hasta el 1817. Después de la Batalla de Boyacá fue nombrado Jefe del Estado Mayor General Libertador. Boyacá fue nombrado Jefe del Estado Mayor General Libertador.
También impulsó causas relacionadas con la abolición de la esclavitud y un mejor trato hacia los indígenas. Además resaltó como diplomático a la hora de participar activamente en el Armisticio de 1820. Fue una de las figuras más completas de la época independentista.
En 1820 por órdenes de Bolívar, inicia las campañas de liberación del Sur y en 1821, es nombrado Jefe del Ejército del Sur de Colombia, logrando la independencia de la provincia de Ecuador en las batallas de Río Bamba y Pichincha. Participa en la Batalla de Junín y gana la Batalla de Ayacucho en 1824, al mando del ejército unido, con lo cual logra el título de Gran Mariscal de Ayacucho.
En 1825, ocupa el territorio del Alto Perú, que se independiza del gobierno de Buenos Aires, adoptando el nombre de Bolivia. El Congreso del recién fundado país, encarga a Bolívar la  elaboración de su constitución. Sucre fue el primer presidente de Bolivia, en donde lleva a cabo un gobierno modelo de paz y administración, ocupando el cargo por dos años. Los ataques de Santander y de las fuerzas del gobierno peruano le hicieron dejar Bolivia, luego del ataque a la guarnición de Chuquisaca en Abril de 1828.
No obstante, ante la presión de los peruanos, que se oponían a la independencia boliviana, y a los varios motines que se sucedieron a continuación, el Gran Mariscal de Ayacucho decidió renunciar a la presidencia en 1828.
Se retiró de la vida pública partiendo a Ecuador acompañado de su hija María Teresa de Sucre y Carcelén de Guevara  y de su esposa, Mariana Carcelén de Guevara y Larrea-Zurbano, marquesa de Solanda. Sin embargo ese mismo año la república peruana y la colombiana se enfrentaron por disputas territoriales y, esta última, solicitó nuevamente la ayuda de Sucre.
Bogota 
En 1829 la República requiere sus servicios para mandar el ejército que debe enfrentar la ofensiva peruana en el sur del Ecuador. Triunfa en la batalla de TarquÍ (27/2/1829) y ofrece a los vencidos una capitulación que es modelo de generosa fraternidad americanista, fiel a su lema que “Nuestra justicia era la misma antes y después de la batalla”. La provincia de Cumaná, a la que guardó permanente afecto lo escogió como su representante al Congreso. En camino a Bogotá tiene conocimiento de la agitación separatista que José Antonio Páez fomenta en Venezuela. En la difícil circunstancia de 1830, se destaca en el quehacer político por su consecuencia hacia la persona y la obra de Bolívar. El Congreso Admirable, reunido en Bogotá, lo elige su presidente en Enero de ese año; en Febrero, el mismo cuerpo le encarga una misión conciliadora ante el Gobierno de Venezuela; le  acompañan José María Estévez, obispo de Santa Marta y vicepresidente del Congreso, y el diputado Francisco Aranda. A mediados de marzo la comisión ha llegado a territorio venezolano, pero por la imposición del Gobierno de Venezuela tiene que regresar a la Villa del Rosario de Cúcuta, donde se llevan a cabo las conversaciones, que duran 4 días, sin lograrse resultados positivos. Sucre regresa a Bogotá, mientras la situación se agrava y la obra de Bolívar se fragmenta.
Su esposa María Ana Carcelén de Guevara  le escribió mientras viajaba hacia la capital de la Gran Colombia: -Te escribo para decirte que te pienso cada vez con más ternura, para asegurarte que desespero por ir junto a ti; para pedirte que por recompensa de mis delirios, de mi adoración por ti, me quieras mucho, me pienses mucho. Todo, todo, todo lo pospondré a dos objetos: primero el complacerte, y segundo, a mi repugnancia por la carrera pública. Solo quiero vivir contigo en el retiro y en el sosiego. Me alegraré si puedo con esto darte pruebas incontestables de que mi corazón está enteramente consagrado a ti, y de que soy digna de que busques los medios de complacerme y de corresponderme-
Pero el Mariscal no pudo regresar pues el 4 de junio de 1830, fue víctima de una emboscada en las montañas de Berruecos, donde murió de un balazo. Al enterarse de su muerte Bolívar expresó:
"¡Santo Dios! ¡Se ha derramado la sangre de Abel!... La bala cruel que le hirió el corazón, mató a Colombia y me quitó la vida". “Yo pienso que la mira de este crimen ha sido privar a la patria de un sucesor mío”
1830, José María Obando fue señalado como autor intelectual y Apolinar Morillo como ejecutor del crimen.
Simón Bolívar 
La vida de Sucre fue un luchar continuo. Combatía contra las fallas humanas, contra los elementos, contra las distancias. Su preocupación por los servicios, por la eficiencia administrativa, llenó muchas de sus horas. Fue indoblegable en su actitud vigilante por la probidad. Castigaba sin vacilar, con rigor extremo, crímenes, vicios y corruptelas, pero fue magnánimo con enemigos y adversarios vencidos. Sobre todo resaltan en Sucre sus conceptos del patriotismo americano, del honor, de la gratitud y la lealtad. En la última carta de Antonio José de Sucre a Simón Bolívar, escrita en Bogotá el 8 de mayo de 1830, consta “…el dolor de la más penosa despedida…”, y así de su propia mano escribe: “No son palabras las que pueden fácilmente explicar los sentimientos de mi alma respecto a Ud.: Ud. los conoce, pues me conoce mucho tiempo y sabe que no es su poder, sino su amistad la que me ha inspirado el más tierno afecto a su persona. Lo conservaré, cualquiera que sea la suerte que nos quepa, y me lisonjeo que Ud. me conservará siempre el aprecio que me ha dispensado. Sabré en todas circunstancias merecerlo. Adiós, mi general, reciba Ud. por gaje de mi amistad las lágrimas que en este momento me hace verter la ausencia de Ud. Sea Ud. feliz en todas partes y en todas partes cuente con los servicios y con la gratitud de su más fiel y apasionado amigo”.
“Colocando el país que somos, en lugar que todos queremos”.
Simón Bolívar, lo describió como:
"El General Sucre es el Padre de Ayacucho: es el redentor de los hijos del Sol; es el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el imperio de los Incas. La posteridad representará a Sucre con un pie en el Pichincha y el otro en el Potosí, llevando en sus manos la cuna de Manco-Capac y contemplando las cadenas del Perú rotas por su espada".
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